Ser titular de una farmacia rural, hablo de poblaciones entre 800 y 2000 habitantes,significa sobretodo soledad.
Exceptuando a los titulares que sólo tienen un ánimo especulativo en su fin, el resto de farmacéuticos rurales, o bien por vocación. o bien porque el ánimo especulativo no está acompañado de un refuerzo económico con lo que después de un tiempo se convierte en boticario rural vocacional, sienten la soledad que su trabajo implica día a día.
Ser farmacéutico rural implica estar solo la mayoría del tiempo; de vez en cuando entra alguien con sus recetas, se habla de todo un poco. Mientras el farmacéutico comprueba que el paciente-cliente-vecino y a veces amigo se va llevar lo mismo de siempre y hasta comprueba su analítica que él le enseña porque le ve capaz de interpretar los resultados que también le acaba de explicar el médico, pero mejor la opinión de dos profesionales que la de uno solo ¿no?; comprueba que le ha subido el colesterol y que el médico le ha prescrito la simvastatina correspondiente, entonces le explica cómo ha de tomarla y le da un par de consejos. Mete todas las cajitas en una bolsa y se despide. Eso es atención farmacéutica. Luego vuelve a quedarse solo otro ratito.
Ser farmacéutico rural implica estar solo en las guardias, que dependiendo de las zonas, pueden ser de varios días seguidos. Durante este tiempo puede aparecer alguien con alguna receta como mucho tres o ha habido veces incluso que se ha dado el caso de cinco personas en 24 horas. La luz, gas etc.. corre a cargo del autónomo que curiosamente es un sanitario con la obligación de realizar estas guardias ruinosas. Eso es trabajo gratuito.
Ser farmacéutico rural es estar solo en vacaciones porque a nadie interesa cubrir por unos días las vacaciones de un trabajador, se puede cerrar la farmacia, claro que el pueblo se queda sin servicio farmacéutico, se puede contratar por mas tiempo al alguien para que sea mas atractivo el puesto de trabajo, claro que eso implica que tu derecho a descansar salga bastante caro y a veces imposible de pagar. Nos quedamos sin vacaciones o nos quedamos sin dinero.Eso es un dilema que otros no tienen porque ya tienen empleados todo el año, incluso en prácticas.
Ser farmacéutico rural es estar solo frente a las instituciones: colegios oficiales, consejos, gobiernos autonómicos, ministerios de sanidad y lo mas triste frente a tus propios compañeros de ciudad y no hablemos de los distribuidores, mayoristas, cooperativas etc... para las que lo mismo vale el esfuerzo de una farmacia en el centro de una ciudad, con siete empleados, y una facturación mensual de vértigo que el de una farmacia en un pueblo de 1000 habitantes dispersados, él mismo de jefe y trabajador y una facturación que da para vivir , digamos con dignidad una persona sola. Eso es una injusticia.
A pesar de todo, la farmacia rural debe existir y siempre habrá profesionales dispuestos a trabajar en ellas, porque son la esencia de la profesión, sin ellas nuestra profesión es llanamente solo un negocio.
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